Me gustan las cremas que huelen mal

photo of back section of a skunk with lifted tailMientras gran parte del sector cosmético se deja la piel para desarrollar fórmulas ligeras y con un olor rico e impecable (al fin y al cabo, muchas veces ocurre como con los suavizantes de la ropa: la gente compra una crema por lo bien o lo mal que huele), cuando toca renovar hidratante, yo siempre me decanto por las que tienen un aroma neutro. O, directamente, malo. Me dan confianza.

Me baso en una lógica aplastante que yo misma me he inventado: ya tiene que funcionar bien esta crema para que hayan decidido dejarle este olor de mierda.  Reflexionen sobre eso. Medio planeta buscando replicar el éxito del Mimosín (volviendo a las analogías del lavado) en una hidratante para que lleguen unos iluminados y se les olvide añadir aromatizantes porque se han emocionado demasiado microencapsulando nosequé activos por primera vez en la historia. O porque van a interferir en el óptimo funcionamiento de los ingredientes y deciden prescindir de lo estético. Yo lo veo plausible.

También pienso (y esto sigue siendo parte de mi más maquiavélica cosecha) que no hay mejor forma de esconder una formulación mediocre que con un buen aroma. A las baldas de las marcas blancas en los supermercados me remito. “Nosotros nos especializamos en hacer cremas que huelen bien”, dirán algunas empresas. Yo, para eso, ya tengo una buena retahíla de perfumes. Muchas gracias.

Conozco a una persona a la que su marido le pidió por favor que dejase de usar el Tratamiento Facial Infoactivo Sensitivo de Secretos del Agua antes de ir a dormir. A mí me gusta tanto cómo me deja la piel que, si fuera ella, pensaría seriamente en plantear un cese temporal de la convivencia. Al menos uno de cada tres meses, para garantizar un correcto cuidado del rostro.

Algo parecido me ocurrió a mí con la línea personalizada de Haute Custom Beauty, una desconocida (y sorprendentemente maravillosa) firma catalana. Los aromas de los elixires nocturnos monodosis eran, a cada cual, más impredecible. Sin embargo, el resultado tras un mes de utilización continua hacía que la sorpresa olfativa mereciese la pena. Es más, si tuviese una queja no sería el olor: comentaría que la crema hidratante del kit mensual se termina dos días antes de finalizar el resto de productos. Dramas del primer mundo.

O el aceite facial de Pai Cosmetics. Me resulta increíble que un frasco tan pequeño pueda retar con tanta intensidad a la pituitaria. Y sin embargo en Laconicum ya han roto stock en varias ocasiones. Por algo será.

Tranquilas, también hay propuestas que se quedan en un término medio. Ni bien ni mal. Ni pa ti ni pa mi. como la Creme de Corps de Kiehl’s o la Dramatically Different Moisturizing Lotion de Clinique. Son, probablemente, dos de las mejores humectantes del mercado. Yo misma las empleo como tratamiento de choque después de la piscina o cuando me noto la piel especialmente seca.

Os diré una cosa: una empieza experimentando con las cremas neutras y las apestosas y al final acaba por repudiar todas las hidratantes con un aroma especialmente rico por considerarlo invasivo e innecesario. Quizá, lo mejor es que no os adentréis en este peligroso manglar del que yo ya parezco no poder escapar.

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